El Papa León XIV, ha ofrecido ahora una de sus declaraciones más claras sobre la inmigración. «Nadie ha dicho que Estados Unidos deba tener fronteras abiertas. Creo que cada país tiene derecho a decidir quiénes, cómo y cuándo entra la gente.» Dijo que cree que los inmigrantes ilegales deben ser tratados con humanidad, pero subrayó que esto no significa pedir fronteras abiertas.
Su Santidad pronunció estas palabras durante un intercambio espontáneo en Castel Gandolfo, enfatizando que defender la dignidad de los migrantes no es incompatible con hacer cumplir la ley migratoria. Elogió a los obispos estadounidenses por su reciente mensaje pastoral mientras reafirmaba que el Estado de derecho y el derecho de un gobierno a controlar sus fronteras son coherentes con la enseñanza cristiana. Señaló que la entrada ilegal debe gestionarse a través del sistema judicial, aunque reconoció fallos en dicho sistema.
Sus comentarios reflejaban estrechamente el Catecismo de la Iglesia Católica, que enseña que las naciones prósperas deben acoger a los extranjeros que buscan seguridad, manteniendo al mismo tiempo la autoridad para regular la inmigración por el bien común.
Fuente: The Gateway Pundit