En un hecho sin precedentes en la historia reciente de la monarquía británica, Andrew Mountbatten-Windsor, conocido anteriormente como el príncipe Andrés y hermano menor del rey Carlos III, fue arrestado esta mañana por la Policía de Thames Valley bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público (misconduct in public office).
La detención ocurrió en Norfolk, cerca de la finca real de Sandringham, donde agentes realizaron registros tanto en esa zona como en propiedades en Berkshire. Según fuentes policiales, el arresto está relacionado con la supuesta transmisión de información confidencial o informes comerciales al pedófilo Jeffrey Epstein, el fallecido delincuente sexual convicto, durante el período en que Andrés fungió como enviado comercial del Reino Unido (alrededor de 2010).
La policía confirmó que detuvieron a un hombre de unos 60 años (Andrés tiene 66) sin nombrarlo inicialmente, como es habitual en el protocolo británico. Tras varias horas de interrogatorio —aproximadamente 11 horas— fue liberado bajo investigación, lo que significa que permanece como sospechoso mientras continúan las pesquisas, pero sin cargos formales por el momento.
Este es el primer arresto de un miembro de alto rango de la realeza británica en casi 400 años, lo que ha generado un fuerte impacto en la opinión pública y ha reavivado el escrutinio sobre los vínculos del exduque de York con Epstein, tema que ya le costó la pérdida de sus títulos militares y reales en 2022, así como su retiro de la vida pública.
El rey Carlos III emitió un breve comunicado expresando “profunda preocupación” y asegurando “plena colaboración” con las autoridades. Desde el Palacio de Buckingham no se han ofrecido más detalles.